31/12/2025, esRadio
El año arranca con una novedad que afecta a 30 millones de conductores: la baliza V16 pasa a ser obligatoria para señalizar inmovilizaciones por avería o accidente. Sobre el papel, su luz intermitente aumenta la visibilidad y ayuda a evitar colisiones. Hasta aquí, el objetivo es razonable. El problema aparece cuando miramos la implantación real: la conectividad que debía avisar a un centro de control no está operativa de inicio, y varios escenarios cotidianos cuestionan su eficacia si se usa como único elemento de señalización.
¿Qué es y cómo (debería) funcionar?
La V16 es un dispositivo luminoso que se coloca en el techo del vehículo para advertir a distancia que hay un coche detenido. La gran promesa era su versión conectada: al activarla, la baliza enviaría localización a un centro que movilizaría asistencia técnica o sanitaria. Se supone. A día de hoy, esa capa no echará a andar de inmediato, así que el conductor obtiene luz… pero no el sistema inteligente que justificaba la sustitución de los triángulos.
¿Mejor que los triángulos? Depende del escenario
En curvas o cambios de rasante, una luz en el techo no se ve hasta que estás encima. Un triángulo colocado 50 metros antes —bien señalizado y con chaleco— alerta con antelación, incluso a plena luz del día. Lo subraya la experiencia de profesionales de emergencias: la V16 puede servir como elemento adicional, no como reemplazo absoluto. Y un apunte de seguridad básico: aunque se diga que la V16 evita bajarse del coche, no es sensato quedarse dentro de un vehículo parado en un arcén con tráfico a 120 km/h. Hay que salir con chaleco y alejarse del coche.
Redundancias y sentido común: intermitentes y eCall
Tu coche ya incorpora cuatro intermitentes con mayor intensidad lumínica que muchas V16, y buena parte del parque moderno monta botón SOS/eCall que conecta con servicios de asistencia del fabricante. Si el argumento clave para imponer la V16 era la conexión automática, conviene recordar que esa funcionalidad ya existe en numerosos vehículos y que, además, no estará activa de inicio en la baliza.
Homologación y fraudes: el laberinto del comprador
A la confusión se suma la picaresca comercial. Se han retirado modelos no homologados, circulan copias con logos y troqueles engañosos y los precios bailan del entorno de 50–60 € a ofertas de 25 €. ¿Cómo acierto? Lo prudente es comprar físicamente y verificar in situ que el modelo figure en el listado oficial de homologadas. Porque no llevar una V16 homologada equivale a no llevarla, y la sanción prevista es de 80 €. Nadie quiere pagar por un dispositivo que no sirve… y encima ser multado.
¿Obligatoria… y suficiente?
La DGT ha ofrecido mensajes cambiantes (sustituye triángulos / coexistencia). Mientras falta un criterio claro y estable, lo razonable es cumplir la ley y, además, seguir llevando triángulos y chaleco. La V16 aporta visibilidad inmediata; los triángulos aportan advertencia temprana. Juntos, cubren más supuestos de riesgo que cualquiera por separado.
Recomendación práctica de Dvuelta
- Lleva V16 (homologada) y úsala al detenerte.
- Coloca triángulos a distancia reglamentaria cuando la visibilidad lo requiera.
- Enciende intermitentes, ponte el chaleco y aléjate del vehículo.
- Desconfía de ofertas y comprueba la homologación antes de pagar.
- Si recibes una sanción, recuerda: todo expediente es recurrible y debe estar probado y bien tramitado por la Administración.
Conclusión
La V16 es obligatoria y puede sumar, pero su despliegue nace con lagunas: conectividad por activar, escenarios donde no sustituye a los triángulos y ruido en la compra. Menos titulares y más claridad técnica: eso es lo que necesita la seguridad vial. Hasta entonces, cumple, dobla la protección y, si te multan, defiende tus derechos. En Dvuelta, estamos para ayudarte.