16/02/2026, Telemadrid
Desde que la DGT comenzó a imponer la transición hacia la baliza V16 conectada, los conductores españoles hemos vivido en una falsa sensación de seguridad tecnológica. Se nos vendió un dispositivo que, gracias a la geolocalización y la plataforma DGT 3.0, salvaría vidas al reducir el tiempo de respuesta. Sin embargo, la realidad a pie de asfalto —y la denuncia de expertos en seguridad vial— dibuja un escenario muy distinto: un "negociete" donde el dato no llega a quien realmente importa en una tragedia: los servicios de emergencias.
¿Realmente avisa la baliza V16 a los servicios de emergencia?
La respuesta corta es no. Existe una confusión técnica peligrosa que puede costar vidas. La baliza V16 está diseñada para enviar una señal a la nube de la DGT 3.0. Esta señal indica la posición exacta del vehículo detenido para que otros conductores (vía paneles luminosos o navegadores como Waze) sepan que hay un obstáculo.
Sin embargo, como bien señalamos desde Dvuelta, esta interconexión no está vinculada automáticamente con el 112, bomberos o ambulancias. Si sufres un accidente con víctimas, la baliza no hará que una ambulancia aparezca mágicamente. El protocolo de actuación sigue siendo el mismo de hace décadas: llamar raudo y veloz al 112. La tecnología de la baliza es informativa para el tráfico, pero ineficaz para el socorro inmediato.
La diferencia crítica entre DGT 3.0 y el sistema 112
Muchos conductores han invertido dos veces en este dispositivo: primero compraron la baliza sencilla y luego la geolocalizada por obligación legal. La paradoja es que, mientras la Guardia Civil puede recibir el aviso a través de la DGT, los servicios sanitarios operan en una red distinta. Según fuentes de alta autoridad como The Objective, la integración total brilla por su ausencia.
| Objetivo | Informar a la DGT y otros conductores | Contactar directamente con Emergencias |
| Activación | Manual al colocarla en el techo | Automática en caso de choque fuerte |
| Conexión 112 | No directa (vía DGT) | Sí, inmediata y por voz |
| Obligatoriedad | Sí (según calendario DGT) | En todos los coches desde 2018 |
"Puntuación: Menos 5": La experiencia real con la señal geolocalizada
Si me preguntan por la utilidad real de este aparato, mi valoración como representante de los conductores es de un menos 5. Y no es una cifra gratuita; se basa en la realidad técnica y en las anécdotas que nos llegan a diario.
Hace apenas unos días, un conductor sufrió un reventón a la altura de La Fortuna (Leganés). Cumplió con la norma: sacó el brazo, puso la baliza V16 en el techo y comenzó a cambiar la rueda. ¿Qué ocurrió? La baliza se voló con el viento de los coches al pasar. Este conductor tuvo que jugarse la vida cruzando el carril para recuperar un dispositivo de 40 euros que, tras el golpe, empezó a fallar. Además, al no estar acostumbrado a cambiar una rueda, el tiempo se dilató y las pilas de la baliza se agotaron antes de terminar la operación. Es una situación surrealista: el dispositivo que debía protegerle se convirtió en su mayor riesgo.
El peligro de las balizas "voladoras" y la autonomía real
Una baliza V16 es una "lucecita parpadeante" que compite con los cuatro intermitentes del coche, los cuales tienen mucha más intensidad y alcance. En carreteras como la de Andalucía (A-4), donde los baches por las lluvias están provocando averías en cadena, vemos filas de coches con estas luces que apenas se ven a distancia. No solo es que no avisen a emergencias, es que su visibilidad es cuestionable frente a los tradicionales triángulos.
En Dvuelta recomendamos que, aunque la baliza sea obligatoria, no dejes de usar los triángulos si la situación es segura para colocarlos. Son el único sistema que avisa con la antelación suficiente (50 metros) para que un camión pueda frenar a tiempo.
El "negociete" tras la homologación: ¿Seguridad o facturación?
La pregunta que resuena en el Congreso y en las asociaciones de conductores es: ¿quién gana con esto? Se han homologado más de 100 tipos de balizas, algunas provenientes de redes de fabricación dudosas o empresas con apenas estructura. Mientras se obliga a 34 millones de conductores a pasar por caja para alimentar la "nube DGT 3.0", las carreteras siguen "agujereadas" y los servicios de emergencia siguen esperando una coordinación real.
Desde Dvuelta, defendemos que la seguridad vial debe basarse en la eficacia, no en la imposición de gadgets que, en la práctica, ofrecen menos prestaciones que el botón SOS que ya incorporan los vehículos desde hace 15 años.