23/09/2026, Eldiariodemadrid.es, Diego Domingo Rodríguez
Los conductores madrileños se encuentran desde hace casi un año con un nuevo sistema de vigilancia en las carreteras. La Dirección General de Tráfico (DGT) instaló cuatro radares en la Comunidad de Madrid destinados a detectar a los vehículos que invaden las líneas continuas, un mecanismo que utiliza imágenes para determinar si un conductor ha cometido la infracción.
Estos dispositivos tienen como objetivo reducir la siniestralidad y ordenar el tráfico, especialmente ante aquellas maniobras en las que un vehículo intenta incorporarse a un carril en el último momento atravesando una línea continua.
Sin embargo, el funcionamiento de estos sistemas ha generado controversia. La asociación Dvuelta ha conseguido recurrir hasta 200 sanciones al considerar que estos radares de línea continua no están debidamente señalizados.
Más allá de la multa: defensores del conductor
Recurrir una multa es solo una parte de lo que hacemos. En Dvuelta llevamos más de 31 años defendiendo los derechos de los conductores, ya sea frente a una sanción injusta, una carretera mal señalizada o cualquier situación en la que la Administración no esté a la altura de lo que un conductor merece.
La organización reclama que los conductores sean advertidos de la presencia de estos sistemas de captación de imágenes, de una manera similar a lo que sucede con los radares fijos destinados al control de la velocidad.
Cuatro radares para controlar las líneas continuas en Madrid
La DGT puso en funcionamiento hace casi un año cuatro dispositivos en la Comunidad de Madrid destinados específicamente a controlar a los conductores que invaden líneas continuas.
A diferencia de un radar tradicional que controla la velocidad de los vehículos, estos sistemas están concebidos para comprobar si un automóvil ha realizado una maniobra atravesando una línea continua.
Para conseguirlo, cada uno de estos radares está compuesto por dos cámaras.
El funcionamiento se basa en la comparación entre las imágenes obtenidas por ambas.
La primera cámara permite determinar qué vehículos circulaban ya por un determinado carril. Posteriormente, una segunda imagen permite comprobar qué automóviles continúan en él y cuáles se han incorporado después.
Si un vehículo no aparecía en ese carril en la primera imagen, pero sí figura en la segunda, el sistema determina que se ha producido la infracción y se sanciona al conductor.
De esta manera, las cámaras permiten comprobar visualmente la maniobra realizada por el vehículo.
Dos cámaras para comprobar la infracción
El sistema utiliza, por tanto, dos imágenes consecutivas como mecanismo para detectar la invasión de una línea continua.
La comparación permite comprobar qué coches estaban inicialmente dentro del carril y cuáles aparecen posteriormente.
El procedimiento está pensado especialmente para detectar aquellas situaciones en las que un conductor intenta incorporarse en el último momento, atravesando una línea que ya impide legalmente realizar el cambio de carril.
El presidente de Dvuelta, Pedro Javaloyes, ha explicado que uno de los objetivos de estos dispositivos es precisamente evitar que algunos vehículos intenten “meterse a última hora”.
Además de perseguir estas maniobras, la finalidad señalada para estos radares es reducir la siniestralidad y tratar de ordenar el tráfico.
Dvuelta recurre 200 sanciones
La controversia se encuentra en la señalización de los dispositivos.
Según la información facilitada, Dvuelta ha logrado que se recurran hasta 200 sanciones relacionadas con estos radares debido a que considera que su presencia no está señalizada.
La asociación cuestiona que los dispositivos puedan captar las imágenes de los vehículos y generar posteriormente sanciones sin que previamente exista una advertencia de su ubicación.
Por este motivo, Dvuelta reclama que se aplique a estos sistemas un criterio similar al utilizado con otros mecanismos de vigilancia instalados en las carreteras.
En concreto, la asociación exige que “se avise de la obligatoriedad de señalizar la presencia de un sistema de captación de imágenes en la vía pública, al igual que ocurre en los radares fijos de velocidad”.
La reclamación pone así el foco no en el funcionamiento técnico de las cámaras, sino en la ausencia de señalización denunciada por la asociación.
Dvuelta reclama que los conductores sean avisados
La posición defendida por Dvuelta es que los usuarios de la carretera deberían conocer previamente la existencia de estos dispositivos, del mismo modo que ocurre con los radares fijos de velocidad.
La asociación utiliza precisamente esta comparación para justificar los recursos presentados contra las sanciones.
Hasta el momento, según los datos facilitados, se han recurrido 200 multas relacionadas con estos sistemas.
El debate se centra, por tanto, en la forma en la que están instalados y advertidos estos dispositivos, mientras que su función permanece claramente definida: detectar mediante dos cámaras si un conductor ha cruzado una línea continua para incorporarse a un carril.
Un sistema para evitar incorporaciones de última hora
La tecnología permite automatizar la vigilancia de una infracción que puede producirse especialmente en puntos donde existen retenciones, desvíos o incorporaciones.
El procedimiento resulta sencillo: una primera imagen identifica los vehículos presentes en el carril y una segunda permite descubrir si posteriormente ha aparecido otro automóvil que no se encontraba inicialmente en él.
Cuando esto ocurre, el sistema interpreta que ese vehículo ha invadido la línea continua.
Con estos cuatro radares, la DGT busca mejorar la seguridad vial, reducir la siniestralidad y ordenar la circulación, evitando especialmente las incorporaciones realizadas cuando la señalización horizontal ya no permite cambiar de carril.
Casi un año después de su instalación en la Comunidad de Madrid, los dispositivos se encuentran ahora en el centro de la polémica por los recursos impulsados por Dvuelta.
La asociación mantiene que estos sistemas de captación de imágenes deberían estar señalizados, una circunstancia que ha utilizado para recurrir hasta 200 sanciones.
El funcionamiento de los cuatro radares abre así un doble escenario: por una parte, el control de los conductores que atraviesan líneas continuas y, por otra, la discusión planteada por Dvuelta sobre cómo debe advertirse la presencia de estos sistemas en las carreteras madrileñas.
Más allá de la multa: defensores del conductor
Recurrir una multa es solo una parte de lo que hacemos. En Dvuelta llevamos más de 31 años defendiendo los derechos de los conductores, ya sea frente a una sanción injusta, una carretera mal señalizada o cualquier situación en la que la Administración no esté a la altura de lo que un conductor merece.