La publicación del último Anuario Estadístico General de la DGT ha confirmado nuestras sospechas: la presión sancionadora ha subido un 10,18% respecto al récord de 2022, alcanzando los 6.106.354 expedientes. Desde Dvuelta, cuestionamos si esta «industrialización» de la multa responde a criterios de seguridad vial o a una optimización de la maquinaria recaudatoria estatal.
El análisis técnico tras las 11,6 multas por minuto
Nunca antes la administración había tenido tanta capacidad de sanción. El dato de 11,6 denuncias por minuto es el resultado de una red de vigilancia masiva que prescinde casi totalmente del factor humano. Esta automatización, aunque eficiente para la DGT, aumenta el riesgo de errores en la identificación de vehículos y en el cumplimiento de las normativas metrológicas de los radares, algo que en Dvuelta denunciamos de forma recurrente en nuestra defensa de los conductores.
La paradoja de la recaudación: Más multas, mismos ingresos
Al comparar los datos de 2025 con los de 2022, surge una cifra reveladora: a pesar de haber medio millón más de multas, la recaudación apenas ha subido un 0,09%.
- Dato Clave: El sistema está diseñado para que el conductor no recurra.
- Efecto: Al fomentar el «pronto pago», la administración se asegura el cobro sin necesidad de demostrar la infalibilidad de sus máquinas, anulando en la práctica el derecho a la defensa ante posibles errores técnicos.
Defiende tus derechos ante la automatización sancionadora
Ante un volumen de 6,1 millones de denuncias, el margen de error administrativo crece. En Dvuelta recordamos que toda sanción automatizada debe cumplir estrictamente con los certificados de calibración y los márgenes de error legalmente establecidos. No aceptes la culpabilidad por sistema; la seguridad vial real no se mide en número de expedientes, sino en la reducción efectiva de la siniestralidad, algo que no siempre correlaciona con este récord histórico de 2025.
