La Dirección General de Tráfico (DGT) instaló hace casi un año cuatro radares en la Comunidad de Madrid para detectar a los conductores que invaden las líneas continuas en las carreteras.
Estos radares están formados por dos cámaras que detectan si se comete dicha infracción. La segunda imagen sirve para comparar y comprobar qué vehículos ya estaban en el carril en la primera imagen y cuáles no. Si en la primera imagen no estaba en el carril, pero en la segunda sí, se sanciona al conductor.
El objetivo es reducir la siniestralidad y tratar de ordenar el tráfico para evitar «meterse a última hora», como ha asegurado Pedro Javaloyes, presidente de Dvuelta.
Esta asociación ha logrado que se recurran hasta 200 sanciones debido a que los radares de línea continua no están señalizados y exige que «se avise de la obligatoriedad de señalizar la presencia de un sistema de captación de imágenes en la vía pública, al igual que ocurre en los radares fijos de velocidad».
Los radares se encuentran en:
- A-1: punto kilométrico 15,95, sentido decreciente, a la altura de Las Rozas
- A-2: punto kilométrico 11,8, sentido decreciente, a la altura de Alcobendas
- A-6: punto kilométrico 16,9, sentido decreciente, a la altura de Barajas
- A-42: punto kilométrico 20,2, sentido decreciente, a la altura de Getafe
Más allá de la multa: defensores del conductor
Recurrir una multa es solo una parte de lo que hacemos. En Dvuelta llevamos más de 31 años defendiendo los derechos de los conductores, ya sea frente a una sanción injusta, una carretera mal señalizada o cualquier situación en la que la Administración no esté a la altura de lo que un conductor merece.