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17/02/2010, Invertia
La organización de defensa del automovilista Dvuelta ha mostrado "estupefacción" por las últimas declaraciones del director general de Tráfico, Pere Navarro, al decir que "no tiene sentido instalar radares" donde se producen tres cuartas partes de los muertos en carretera.
En el Foro de Nueva Economía, Navarro señaló ayer que se siente "cómodo" con que haya un radar "en una recta de una autovía", porque su función es precisamente que "las velocidades se cumplan" y "no tiene sentido" instalar un radar fijo en una carretera secundaria con una circulación por debajo de los 6.000 vehículos.
Para Navarro, añade Dvuelta, es la cifra de vehículos mínima que justifica la inversión en un radar fijo, es decir, es el umbral de rentabilidad de dicho radar: el punto en el que se paga solo además de aportar ingresos adicionales a la DGT.
Al decir que carece de sentido instalar radares en las vías donde se producen tres cuartas partes de las víctimas mortales (en carreteras secundarias) debería también explicar cuál es entonces el "sentido" de instalarlos en las vías más seguras, en las que se produce el 10% de los accidentes mortales.
En una intervención, "que pasará a la historia por la desfachatez", Navarro dijo también que "tenemos un problema con el alcohol", y, sin embargo, añade Dvuelta, "lejos de reconocer la realidad, omite que para la DGT existe un nivel aceptable de alcoholemia con el que es legal conducir".
"Quizá haya influido en el ánimo de Navarro el hecho de que los fabricantes de cerveza patrocinen, año tras año, campañas de supuesta seguridad vial para la DGT", dice la organización.
Navarro también mostró su preocupación por los accidentes "in itínere" (entre el domicilio y el trabajo) que se registran al año, según afirmó más de 81.000 (224 al día), y por ello cree que "ahora toca incorporar la política de seguridad vial a las empresas".
"En una clara dejación de sus funciones", según Dvuelta, "lo que omite Navarro es que desde hace tres años las víctimas mortales producidas "in itínere" (que para la DGT son accidentes laborales, al menos en el caso de los conductores profesionales) no se consideran estadísticamente en los recuentos de la DGT.
¿Cuál sería la cifra real de muertos si se incluyesen los producidos en esos 81.000 accidentes al año, en los últimos tres años?, se pregunta.
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