Que hay una crisis en España es un hecho. Todos lo estamos sufriendo en mayor o menor medida. Los ayuntamientos también. Sus fuentes de ingresos se han mermado, la mala salud del sector inmobiliario ha dejado las arcas de la mayoría de ellos vacías. Sin la gallina de los huevos de oro, ¿qué se puede hacer?, ... se puede hacer alguna obra con los fondos del plan-E, buscar alguna subvención europea, inventarse algún nuevo impuesto: basuras, aparcamientos privados, ... y ¿como no? las multas de tráfico.
La semana pasada leíamos que tráfico preve instalar entre 150 y 200 nuevos radares, también podíamos leer que ingresará casi 432 millones de euros (431.981.810), un 3,7% más que en 2009. Con este incremento, el carné por puntos es, cuando menos, rentable: ha reportado un subidón de los ingresos del 125%. Desde los 192 millones de 2005 a los 432 actuales.
Dvuelta lucha por los derechos de los conductores. La situación actual recuerda mucho a aquella novela medieval, en la que le quitaban el dinero a los pobres, ... con cualquier disculpa, para mantener el nivel de vida de unos pocos. En el siglo XXI uno espera que la clase política sea capaz de solucionar las crisis de una forma un poco más inteligente.