El Supremo rebaja el margen de error de los radares móviles del 7% al 5%

La legislación vigente establece que el error máximo permitido en el caso de los radares fijos, tanto los radares de ondas como los de tipo láser, tiene que ser de 5 km/h en velocidades inferiores a 100 km/h y de un 5% en mediciones superiores a esa velocidad. En el caso de los radares móviles, se permite un error máximo de 7 km/h en velocidades por debajo de los 100 y de un 7% en las velocidades superiores a 100 km/h. Tanto los de tramo como los de helicóptero de la DGT, Pegasus, conceden un margen de un 10%. En cualquier caso todos los radares tienen margen de error.

El margen de error debe aplicarse no solo a la velocidad de activación del radar, es decir, cuando salta, sino también en los siguientes tramos en los que entramos en detracción de puntos e importes superiores.

Comprobación del margen de error aplicado

En el caso de las multas por exceso de velocidad, una vez que se remite la denuncia se debe acompañar la fotografía realizada por el radar correspondiente, con la medición de la velocidad obtenida por el mismo, y la velocidad corregida aplicando el margen de error correspondiente a la que realmente nos deben imponer la sanción.

Pero la realidad es bien distinta. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Madrid si ofrece ambas mediciones, y aplican el margen correspondiente, mientras que DGT, Gobierno Vasco y Generalidad de Cataluña no lo hacen.

El margen del radar debe aplicarse siempre sobre la velocidad que aparece en la foto, no sobre la velocidad legal permitida en el punto kilométrico correspondiente. Por eso es necesario que envíen la foto con la velocidad de captación.

El Supremo fija criterio sobre los márgenes de error de los radares de tráfico

La Sala de lo Penal ha establecido que los radares móviles de tráfico que realizan la medición de la velocidad desde una ubicación fija, en trípodes o en coches parados, tienen un margen de error del 5% y no del 7%, por lo que atribuye a este tipo de dispositivos el mismo porcentaje que a los fijos. Con este criterio, el tribunal ha desestimado el recurso de casación interpuesto por un conductor, que fue grabado por un radar cuando conducía a 214 km/h por la AP-68 (sentido Zaragoza), contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra que le impuso el pago de una multa de 1080 euros y la prohibición de conducir durante un año y un día por un delito contra la seguridad vial.

La Sala se plantea si un radar cuando se coloca sobre un trípode o en un vehículo parado es un instrumento fijo o móvil a los efectos de determinar el índice de error del 5% o del 7%, ya que considera que las órdenes ministeriales que regulan estos dispositivos –fijos y móviles (estáticos o en movimiento)- no aclaran esta cuestión.  Dicho porcentaje es relevante, pues, en función del margen de error que se aplique, el conductor puede ser absuelto o condenado. De hecho, el juzgado de lo Penal número 3 de Pamplona le absolvió al considerar que el aparato de medición era móvil, por lo que después de aplicar un margen de error del 7% concluyó que la velocidad a la que circulaba el conductor podía ser de 199 km/h, y no superaba en 80 km/h la velocidad máxima permitida en esa vía, luego no era delito. Por su parte, la Audiencia Provincial de Navarra entendió que el sistema de medición era estático, con un margen de error del 5%, por lo que la velocidad a la que circulaba era como mínimo de 203 km/h. Al superar el margen legal, revocó la absolución y condenó a este conductor como autor de un delito contra la seguridad vial.

La conclusión a la que llegan los magistrados de la Sala de lo Penal es que “si el aparato de medición, cinemómetro, es empleado desde una ubicación fija, esto es sin movimiento, ya sea fijo o estático, el margen de error es del 5%”, y afirman, además, que esa catalogación es “lógica” porque “la medición de la velocidad, desde un radar fijo, o desde una instalación sin movimiento, supone un menor margen de error que la medición realizada desde un dispositivo en movimiento”.

La sentencia, afirma que las órdenes ministeriales distinguen entre instrumentos de medición fijos o móviles, a los que asigna un distinto margen de error en sus mediciones, derivadas de su distinta ubicación y función. Los fijos son los instalados en elementos inmuebles –arco, edificio, poste o pórtico de carretera- con carácter permanente, y los móviles son los trasladados de un lugar a otro. Dentro de este último grupo, por su movilidad se distingue entre móviles en sentido estricto, dispuestos para la medición en movimiento, y aquellos otros que, además de la movilidad, por poder ser trasladados, desarrollan su función de medición en situación de parados. “Estos últimos son denominados estáticos a los que se atribuye el margen de error de los fijos”, concluye la Sala en su sentencia.

Es destacable, aparte de la puesta en evidencia de la falta de diligencia de la DGT a la hora de no aplicar de los márgenes de error correctamente, la expresa condena en costas que impone el Tribunal a la misma, ya que los administrados se encuentran continuamente obligados a acudir a la vía judicial, con el correspondiente gasto económico adicional, para poder llegar a ver reconocido su derecho, y, en alguna ocasión, ni siquiera en este ámbito lo han visto reconocido, lo que vuelve a confirmar el claro afán recaudatorio de la Administración.

 

 

 

 

 

 

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